Una limpieza facial profunda deja tu piel fresca, limpia y renovada, pero también más receptiva y, en ocasiones, más sensible. Por eso, el cuidado post-tratamiento es tan importante como el procedimiento en sí.
Durante las primeras 24 a 48 horas, es fundamental evitar el maquillaje, la exposición directa al sol, exfoliantes o productos con ácidos fuertes. La piel necesita un tiempo para recuperarse y aprovechar al máximo los beneficios del tratamiento.
Se recomienda usar una crema hidratante suave, un protector solar de amplio espectro (SPF 50) y mantener la piel bien limpia con un gel facial sin sulfatos. También es ideal no tocarse el rostro y evitar actividades que impliquen calor excesivo (como sauna o ejercicio intenso).
Recuerda: una limpieza bien cuidada se traduce en resultados más duraderos. Sigue las indicaciones de tu especialista y mantén una rutina equilibrada en casa.mo. Un masaje relajante puede ser una excelente manera de cuidarse a uno mismo y mejorar su bienestar general.


